17.6.13

Mini-proyecto

Emma - www.dominguezalcaraz.es
Emma - 2012

Existe gente a la cual no le gusta fotografiar a niños. No por los niños en sí, sino por el "trabajo que dan". Bueno, por mi parte, yo no soy de esos. A mi me gusta. También es verdad que éstos buscan un tipo de fotos con ellos y yo otra. Buscan que posen, yo no. Yo quiero que sean ellos, no que sean lo que yo (o sus padres) les digan.

En el fondo, me siento muy cómodo fotografiando así. Puedo sacar más de quien esté delante de la cámara, sea niño o adulto (o teenager). Aunque con los adultos es algo más complicado, los niños se sueltan delante de una cámara. Primero se acojonan un poco (¿quién no?), pero en un momento la cosa cambia y te ofrecen todo su repertorio de miradas, gestos y actitudes que los representan.

Sacar esto en adultos o algo más mayores, es un poco más complicado. Se va teniendo conciencia de la imagen, de tu imagen y del concepto máscara. Y la cosa, claro, se complica. Aunque con la confianza suficiente contigo, esto poco a poco va cambiando y tu, como fotógrafo, puedes ir sacando más a la persona y menos a la máscara, o ése "mensaje" que se quiere enviar a través de la imagen, de su propio retrato.

Trabajar sin mandar a quien tengo delante me aporta tranquilidad. De alguna forma, me gusta ser cazador de gestos y situaciones y actitudes más que un creador de éstos. Y con los pequeños ésto se consigue. Por suerte, tengo a mano unos cuantos. Son mi "mini-proyecto". Terapéutico.

R.


13.6.13

Compulsión (aka. Goodnight, Moon)

Goodnight, Moon - Más en www.dominguezalcaraz.es


Cuando te planteas proyectos, como No One's Land o Goodnight, Moon, una de las cosas que te planteas es el porqué ahora. La respuesta en ambos casos es, para resumir, porque necesitaba hacerlo. Muchas veces el trabajar en un proyecto personal es por una necesidad que no sabes explicarla bien hasta que no lo acabas. Y hay veces que ni eso.

Es muy importante el momento, la época y el contexto personal a la hora de trabajar en un proyecto. No siempre es el momento adecuado para hacerlo, la motivación puede no ser la adecuada o puede pasar que lo que te llevó a hacerlo, pues ya no está. Así que para que haya una coherencia en el discurso, es importante hacerlo de una.

Por lo tanto, hay que elegir en qué puedes trabajar y en qué no. Se debe ser honesto con uno mismo. Sobretodo, ya digo, si es en un proyecto personal. Hay que tener siempre en cuenta que la fotografía tiene que ver con el fotógrafo, con su mente y su corazón, con su contexto y sus circunstancias. Por lo que si un proyecto no se puede hacer, es mejor no forzarlo. No ya por el fotógrafo, sino por el proyecto en sí. Con paciencia, éste te lo acabará agradeciendo. 

Tengo proyectos que ahora no es el momento de hacerlos, no me hace, no los veo. De igual forma, un proyecto como Goodnight, Moon hoy no podría hacerlo. Mis circunstancias son diferentes, mi contexto ha cambiado. Yo también. Y aunque visualmente las imágenes pudieran "dar el pego", en el fondo no contarían lo mismo. Ni a mi ni, posiblemente, a quien las viera. Y aquí se trata de contar, no sólo gustar.

¿Y porqué lo hice entonces?. Bueno, cúmulos de circunstancias supongo. Uno fue lo que veía al volver a casa de mi trabajo. Ya era de noche, madrugada en muchos casos, y veía muchos sitios iluminados, zonas que durante el día estaban usados por el público, por la gente y que de noche, pues bueno, ahí estaban, queriendo no dormir esperando la vuelta de los que se habían ido. Y me paré a pensar en estos sitios. Y vi sus luces frías y mortecinas. Y sentí la necesidad de fotografiarlos y buscar otros que también "se sintieran" así, como ellos. Necesité hacerlo.

Fotografiar, en el fondo, es eso: una necesidad. Igual no en otros tipos de fotografía, pero en este tipo sí. Hay necesidad de fotografiar. Es por ello que hay proyectos que hoy puedes hacer y hay proyectos que no.

Hay una palabra muy bonita, que a mi me encanta y que, de alguna forma, resume el momento de fotografiar: compulsión. Ese es el principal porqué. El resto, es el adorno para que fuera de ti, se pueda entender.

R.

ps: Proyectos guardados, tened paciencia. Os haré. Algún día. Tened Fe.

10.6.13

Goodnight, Moon

Proyecto Goodnight, Moon. Más en dominguezalcaraz.es


Hay que ver lo rápido que puede pasar el tiempo. Hoy nos vamos a 2010. A las noches entre Marzo y Septiembre, y a alguna más un par de meses después. Hoy nos vamos a mi proyecto Goodnight, Moon.

Goodnight, Moon son fotografías de lugares públicos solitarios, iluminados bajo una luz más bien fría. Son lugares abiertos, que durante la noche están a la espera, señalando un camino o un sitio donde estar. Están simplemente esperando a las personas que se fueron al salir la luna y al encenderse las luces. Se habla de la soledad de éstos lugares y de su propia esperanza en el retorno de quien se fue.

A estos lugares siempre los he personificado un poco, la verdad. He pensado qué es lo que pensarían o qué sentirían. Por lo tanto, al hacer las fotografías he intentado pensar como si fueran ellos. Igual es una tontería empatizar con objetos o lugares, pero bueno ¿qué le vamos a hacer?. Además, lo bueno de éste tipo de proyecto es que cada persona que lo ve, puede proyectar en las mismas fotografías lo que pueda sentir. Son abiertas al pensamiento, y eso es algo que me gusta.

Aparte de los lugares y de sus elementos, me interesó mucho la luz. Cómo era y, sobretodo, cómo cubría el lugar. Como si fuera un manto delicado. La luz da y quita, enseña y esconde el espacio. Por lo que una de las premisas fue dejarla hacer, libre, sin reducirla a que iluminara un sólo objeto o lugar concreto, sino dejarla que se expandiera a lo largo de la oscuridad y dibujara el lugar.

Por lo tanto, Goodnight, Moon, se hizo por los mismos lugares en sí, en mi empatía con ellos y por la delicada luz que los bañaba.

Las localizaciones son bastantes, pero centradas en Valencia, Castellón (sobretodo en el Grao), El Perelló, La Vall d'Alcalà y la pequeña aldea de La Espesura. En realidad hay muchos sitios que pueden entrar dentro, si te paras a pensarlo y tras dar una vuelta por la noche, verás más de uno. Pero los elegidos son los que a mi más me aportaron y los que, de alguna forma, más me apetecía hacer. En otra entrada hablaré del momento de hacerlo, porqué entonces.

Tuve la alegría de poder exponerlo en Le Meduse, en el Grao de Castellón, a finales de 2010. De alguna forma, fue como el cierre perfecto, un final bonito e inesperado. Nunca pensaba que podía exponerlo. Y lo hice. El proyecto lo podéis ver en su amplitud en mi web: www.dominguezalcaraz.es 

Un proyecto personal, quizá demasiado. Aunque en el fondo, la fotografía va de éso también.

R. 

6.6.13

El límite

Proyecto No One's Land - dominguezalcaraz.es


Desde hace ya algunos años, me inquietaba el tema de los límites. De esas zonas entre el aquí y el allí, entre tú y yo, entre mi ciudad/pueblo/territorio y el tuyo. Esta fue una de las razones para hacer el proyecto No One's Land.

En el fondo, a estas zonas siempre las he visto como algo de fuera, algo exterior. Cercano en cualquier caso, pero de fuera. Con una influencia limitada y sólo en esa zona, ya que creía que éstos no influían en el interior de una ciudad.

Y resulta ser que no. No One's Land me enseñó que los límites son un espejo de lo de dentro y que lo  proyectan hacía fuera. Son como un spoiler de lo que te puedes encontrar una vez traspases esos límites y entres dentro de. Ya no sólo por las vallas publicitarias, carteles o señales varias, sino por la composición del territorio, por cómo son y por lo que allí hay.

Incluso aunque se hayan usado como una especie de vertederos. Tanto de objetos físicos como de personas. La ciudad, lo que no quiere, lo manda hacia las afueras con la intención de olvidarlo, de no verlo. Una cuestión de visibilidad. Y lo que tiramos también nos describe. Lo que apartamos también nos describe. Quizá mejor de lo que nos gustaría reconocer. Por lo tanto, un límite de un territorio nos muestra tanto lo que nos orgullece como lo que queremos olvidar.

De ahí quizá su importancia. También quizá resida en que éstos nos aportan seguridad al traspasarlo hacía dentro. Nos definen e identifican junto al territorio que pisamos, ya no sólo de forma física, sino también de forma personal.

Así que, en definitiva, creo que los límites de un territorio dado nos influyen. No sólo en cuanto a nuestra movilidad, sino en nuestra personalidad y en cómo nos sentimos en ciertos momentos, en nuestras sensaciones. A veces con mayor claridad, a veces con menos.

En mi web tengo el proyecto fotográfico que habla de ello: No One's Land. Toda una experiencia.

R.

3.6.13

Auditorio de Castellón.

Auditorio de Castellón. 2010


Noviembre de 2010 fue un mes bastante movido. Un mes, podríamos decir, curioso. Exponía "Goodnight, Moon" en Le Meduse, en el Grao de Castellón, con lo que cuando podía me pasaba por allí a ver qué tal todo y recibir y charlar un poco con la gente que venía a ver las fotografías (muchas gracias por ello).

Una de esas tardes decidí darme una vuelta con la cámara en la mano. Tenía ganas de ver las partes nuevas de las rondas de Castellón. Y desplazándome hacía allí me llamó la atención este edificio: el auditorio de Castellón. Aparqué y empecé a darle vueltas. Me quedé, no impresionado, pero sí bastante ensimismado con el edificio. La luz de la tarde también acompañaba. Dejaba ver el color y texturas de los diversos materiales: acero, cristal, hormigón, piedra: y le daba un volumen muy agradable. Vamos, me encantó por fuera el edificio.

Y en estas que vi esta foto. Vi el blanco radiante de la pared, vi una especie de verja-barandilla y vi cómo jugaban las sombras encima de la pared. Y lo fotografías hasta que encuentras el encuadre perfecto. Y te vuelves a casa satisfecho, deseando volver.

Cosa que haría, pero eso ya otro día...

R.